Nadia Jocelyn Perez Marquez- cuento
El cuchillo de porcelana.
Con las manos llenas de sangre abro los ojos, y los abro sin la memoria de lo que acabo de hacer. Frente a mi se encuentra tirado el padre de mi mejor amiga, con los ojos bien abiertos y llenos de derrota, con una mano en el corazón y en la otra el cuchillo de porcelana que le regalé a mi mejor amiga.
No tengo recuerdo alguno de lo que me ha pasado en los últimos tres años; tres años de dolor que no sufrí porque no estuve presente, pero si recuerdo lo que pasó el último día que fui a la escuela:
Era un día como otro, mi vida era igual de feliz que siempre. Fui a ver a mi psicóloga después de clases como cada miércoles, era la última sesión que tenía con ella, así que procuré llegar temprano para despedir me de ella y agradecerle por todo lo que me ayudo y enseñó de la vida. Después de expresarle mi gratitud comenzamos con la terapia...
Dos horas después salí del consultorio con los ojos llenos de lágrimas y las piernas temblorosas cual gelatina, y fui en busca de ayuda con el abogado de mi madre; al contarle lo ocurrido, me envió a casa a darle la terrible noticia a mi familia, y me dijo que el se haría cargo de todo. Lo obedecí casi de inmediato, pero aproximadamente a 3 calles de mi casa, un tipo de aspecto muy raro y con la cabeza cubierta por un trozo de tela me golpeó bruscamente, lo único que recuerdo del tipo es que sus cejas eran realmente grandes, lo suficientemente grandes para reconocer al sujeto: era el padre de mi mejor amiga.
Después de eso entré en un profundo sueño, un sueño que pareció de una sola noche, pero no fue así, fueron tres años que estuve en coma en un hospital que no recuerdo haber visto antes de hoy.
Esta mañana, al abrir los ojos, vi a mi madre sentada junto a mi y después de un rato de charlas sentimentales me confesó que su abogado había muerto hace tres años, falleció la misma noche que yo entré a este maldito hospital.
El ruido de las patrullas que están afuera del hospital es tan intenso que no me deja pensar, y no puedo recordar lo que pasó después de que mi madre fue a casa a descansar un poco y mi mejor amiga llegó a verme; ella parecía no tener idea de lo que paso exactamente 3 años atrás, y yo no podía decirle que su padre intentó matarme.
La policía entró a mi cuarto en el hospital y me preguntaron qué había ocurrido; intenté hablar y decirles que no lo podía recordar, pero tenía un gran nudo en la garganta que no me dejó decir ni una palabra e inmediatamente después me desmayé.
Imaginé que iba a despertar en una celda fría y oscura, pero desperté en el mismo hospital, en la sala de espera junto a mi mejor amiga, quien tenía la cara pálida y la piel fría, como si hubiera visto a un fantasma. Creí que ella me golpearía o algo peor, pero sólo me abrazó
En ese momento llegaron los oficiales y me mostraron la cinta de la cámara de vigilancia de mi habitación:
Mi mejor amiga salió por un poco de café, y al salir se le cayó el cuchillo de porcelana que yo le regalé cuando teníamos cuatro años, en ese momento entró su padre, y me arrebató el cuchillo, intentó enterrarmelo en el estómago y yo intenté defenderme, por lo que comenzamos a forcejear. Él intentó una vez más enterrarme el cuchillo, pero en ese momento sonó un disparo y el hombre murió.
Aún no sabemos quien disparó, pero ahora mi mejor amiga sabe que cuando eramos pequeñas y hacíamos pijamadas en su casa, su padre entraba al cuarto, y abusaba de nosotras. Y para defenderse le regalé aquel cuchillo de porcelana.
Nadia jocelyn perez marquez
Con las manos llenas de sangre abro los ojos, y los abro sin la memoria de lo que acabo de hacer. Frente a mi se encuentra tirado el padre de mi mejor amiga, con los ojos bien abiertos y llenos de derrota, con una mano en el corazón y en la otra el cuchillo de porcelana que le regalé a mi mejor amiga.
No tengo recuerdo alguno de lo que me ha pasado en los últimos tres años; tres años de dolor que no sufrí porque no estuve presente, pero si recuerdo lo que pasó el último día que fui a la escuela:
Era un día como otro, mi vida era igual de feliz que siempre. Fui a ver a mi psicóloga después de clases como cada miércoles, era la última sesión que tenía con ella, así que procuré llegar temprano para despedir me de ella y agradecerle por todo lo que me ayudo y enseñó de la vida. Después de expresarle mi gratitud comenzamos con la terapia...
Dos horas después salí del consultorio con los ojos llenos de lágrimas y las piernas temblorosas cual gelatina, y fui en busca de ayuda con el abogado de mi madre; al contarle lo ocurrido, me envió a casa a darle la terrible noticia a mi familia, y me dijo que el se haría cargo de todo. Lo obedecí casi de inmediato, pero aproximadamente a 3 calles de mi casa, un tipo de aspecto muy raro y con la cabeza cubierta por un trozo de tela me golpeó bruscamente, lo único que recuerdo del tipo es que sus cejas eran realmente grandes, lo suficientemente grandes para reconocer al sujeto: era el padre de mi mejor amiga.
Después de eso entré en un profundo sueño, un sueño que pareció de una sola noche, pero no fue así, fueron tres años que estuve en coma en un hospital que no recuerdo haber visto antes de hoy.
Esta mañana, al abrir los ojos, vi a mi madre sentada junto a mi y después de un rato de charlas sentimentales me confesó que su abogado había muerto hace tres años, falleció la misma noche que yo entré a este maldito hospital.
El ruido de las patrullas que están afuera del hospital es tan intenso que no me deja pensar, y no puedo recordar lo que pasó después de que mi madre fue a casa a descansar un poco y mi mejor amiga llegó a verme; ella parecía no tener idea de lo que paso exactamente 3 años atrás, y yo no podía decirle que su padre intentó matarme.
La policía entró a mi cuarto en el hospital y me preguntaron qué había ocurrido; intenté hablar y decirles que no lo podía recordar, pero tenía un gran nudo en la garganta que no me dejó decir ni una palabra e inmediatamente después me desmayé.
Imaginé que iba a despertar en una celda fría y oscura, pero desperté en el mismo hospital, en la sala de espera junto a mi mejor amiga, quien tenía la cara pálida y la piel fría, como si hubiera visto a un fantasma. Creí que ella me golpearía o algo peor, pero sólo me abrazó
En ese momento llegaron los oficiales y me mostraron la cinta de la cámara de vigilancia de mi habitación:
Mi mejor amiga salió por un poco de café, y al salir se le cayó el cuchillo de porcelana que yo le regalé cuando teníamos cuatro años, en ese momento entró su padre, y me arrebató el cuchillo, intentó enterrarmelo en el estómago y yo intenté defenderme, por lo que comenzamos a forcejear. Él intentó una vez más enterrarme el cuchillo, pero en ese momento sonó un disparo y el hombre murió.
Aún no sabemos quien disparó, pero ahora mi mejor amiga sabe que cuando eramos pequeñas y hacíamos pijamadas en su casa, su padre entraba al cuarto, y abusaba de nosotras. Y para defenderse le regalé aquel cuchillo de porcelana.
Nadia jocelyn perez marquez
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