LA HISTORIA DE UN CORAZÓN DESARMADO
Marian y Robert son las únicas personas que amo en esta vida, Marian es mi madre y Robert mi futuro esposo.
Ya eran las seis de la mañana, mi hora de levantar y Robert mientras me arreglaba preparaba el desayuno ya que sabía que siempre se me hace tarde, cuando baje a desayunar el me dijo que iríamos a visitar a mi madre después del trabajo, Se levantó y con una sonrisa se despidió.
Llegando a la agencia mi jefa Sarah me pidió que hiciera el expediente de la semana pasada y otras cosas, mientras trabajaba Sarah fue a mi oficina a charlar, ella no era una jefa mala y estricta pues era más como una amiga para mi; conversábamos sobre su matrimonio, ella por lo que me había contado era de que pronto se casaría, estaba muy emocionada por que estaba más cerca el día de su boda, yo estaba nerviosa ya que yo era una dama de honor.
¡Tock, tock! –Han llegado–. Marian Gabriel la puerta y con u fuerte abrazo los saludo, Robert le dio unas bellas rosas y ella con mucho aprecio las recibió.
Mi madre nos contaba sus historias de cuando era joven, ella sabía que a mi me encanta escucharlas y a Robert parecía también gustarle mucho, de repente el interrumpió a mi madre para decirle su nuevo plan, “nuestra boda”, yo quedé impactada y mi madre casi lloraba del gusto, el siempre evitaba hablar de ello que incluso uno creería que no pensaba en casarse, platicaron toda la tarde y noche, no sabía que pensar.
Sarah no vino a trabajar hoy pero dejo recados para cada quien: Martín prepara los datos... Elisa prepara las gráficas... Amada prepara los expedientes de.... Saúl pre.... Ya se imaginaran, fue un día muy largo, llegue a casa y Robert no dejaba de platicar sobre nuestra boda, se veía cansado pero con mucho entusiasmo y una sonrisa muy bella en su rostro. De repente sonó el teléfono, Karla me llamaba de nuevo desde hace años, Karla era de mis mejores amigas, quería que nos volviéramos a ver, Robert me dijo que no lo dudara que fuera con ellas.
Fuimos a una cafetería cerca de la plaza, "Colibrí" mi cafetería preferida, Nadia nos contaba que se casó, tenía dos hijos un buen trabajo, Gaby que era abogada y que estaba embarazada, Andy era propietaria de varios hoteles importantes y que sólo tenía un hijo, Bety ya era pediatra y que iba por su tercer hijo, y pues yo aún no tenía un súper trabajo ni hijos, pero les di la gran noticia de que iba ser mi boda, ellas se emocionaron, las invite como mis damas de honor, ellas aceptaron.
Robert también había salido con sus amigos y también los invito.
Mi madre y mis amigas fuimos a escoger mi vestido de novia mientras que Robert y sus familiares fueron a ver si traje, un vestido de princesa con holanes en la parte baja, era el vestido perfecto, el de mis sueños desde que era niña, "lo pude encontrar", mi madre lloro al verme diciéndome:-"que seas feliz"-.
Edwin se enteró de la "gran noticia" y esto le molestó mucho y tramo un plan para arruinar su boda de ella, Edwin era el compañero de ella y en secreto la amaba, un día el le confesó lo que sentía pero ella lo rechazo ya que estaba con Robert, Edwin se enojo y estuvo muchos años buscando la oportunidad para que ella sufra lo que el sufrió sufrió.
Mi madre mientras cocinaba un rico pan de nata bailaba y cantaba siempre tuvo la costumbre de hacerlo, Robert intentaba hacer lo mismo pero solo parecía un chapulín en comal, no tenía gracia para bailar y más lo hacía por que eso a mi me hacía feliz.
Mientras adornamos unos días antes el salón donde estaríamos en nuestra boda platicábamos sobre nuestra luna de miel ¿A dónde iríamos?, El decía que a Francia, pero yo a Corea y decidimos que podíamos ir a los dos lugares, estábamos tan emocionados.
Justo un día de la boda antes Edwin apareció me amenazó con una navaja, Robert me salvó sacrificando su vida, no podía creer lo que pasaba, Robert cayó al suelo, desangraba mucho, solo escuchaba su voz que decía “Corre”, yo estaba en shock, no podía moverme, las lágrimas caían sobre mi rostro, Edwin por otro lado carcajeaba ante la situación subió a su auto y se fue, corrí rápido hacia Robert , lo tome sobre mis brazos mientras le decía que todo estaría bien mientras intentaba comunicarme con una ambulancia.
Robert me miro a los ojos, menciono unas palabras, con sus últimas fuerzas me dio un beso y con una bella sonrisa en su rostro cerro los ojos. No podía dejar de llorar mi vida la veía arruinada.
Me encantaría que sus últimas palabras me las volviera a decir: –Te cuidare desde donde este, mi Amada–
Aimé Alejandra Vázquez Sandoval
EL SILENCIO, MI AMIGO
Llego una vez, al peludiar mi queja
Bajo el amparo de la tarde amiga,
Y poso su piedad en mi fatiga,
Y desde aquel entonces no me deja.
Con blanda mano, de mi labio aleja
El decidir afán y lo mitiga,
Y a la promesa de callar obliga
La fácil voz de la canción añeja
Vamos por el huir de los senderos,
Y nuestro mundo paso de viajeros
Nos despierta a los pájaros. . . Pasamos
Solo por la región desconocida;
Y en la vasta quietud, no más la vida
Sale a escuchar el verso que callamos
Marian y Robert son las únicas personas que amo en esta vida, Marian es mi madre y Robert mi futuro esposo.
Ya eran las seis de la mañana, mi hora de levantar y Robert mientras me arreglaba preparaba el desayuno ya que sabía que siempre se me hace tarde, cuando baje a desayunar el me dijo que iríamos a visitar a mi madre después del trabajo, Se levantó y con una sonrisa se despidió.
Llegando a la agencia mi jefa Sarah me pidió que hiciera el expediente de la semana pasada y otras cosas, mientras trabajaba Sarah fue a mi oficina a charlar, ella no era una jefa mala y estricta pues era más como una amiga para mi; conversábamos sobre su matrimonio, ella por lo que me había contado era de que pronto se casaría, estaba muy emocionada por que estaba más cerca el día de su boda, yo estaba nerviosa ya que yo era una dama de honor.
¡Tock, tock! –Han llegado–. Marian Gabriel la puerta y con u fuerte abrazo los saludo, Robert le dio unas bellas rosas y ella con mucho aprecio las recibió.
Mi madre nos contaba sus historias de cuando era joven, ella sabía que a mi me encanta escucharlas y a Robert parecía también gustarle mucho, de repente el interrumpió a mi madre para decirle su nuevo plan, “nuestra boda”, yo quedé impactada y mi madre casi lloraba del gusto, el siempre evitaba hablar de ello que incluso uno creería que no pensaba en casarse, platicaron toda la tarde y noche, no sabía que pensar.
Sarah no vino a trabajar hoy pero dejo recados para cada quien: Martín prepara los datos... Elisa prepara las gráficas... Amada prepara los expedientes de.... Saúl pre.... Ya se imaginaran, fue un día muy largo, llegue a casa y Robert no dejaba de platicar sobre nuestra boda, se veía cansado pero con mucho entusiasmo y una sonrisa muy bella en su rostro. De repente sonó el teléfono, Karla me llamaba de nuevo desde hace años, Karla era de mis mejores amigas, quería que nos volviéramos a ver, Robert me dijo que no lo dudara que fuera con ellas.
Fuimos a una cafetería cerca de la plaza, "Colibrí" mi cafetería preferida, Nadia nos contaba que se casó, tenía dos hijos un buen trabajo, Gaby que era abogada y que estaba embarazada, Andy era propietaria de varios hoteles importantes y que sólo tenía un hijo, Bety ya era pediatra y que iba por su tercer hijo, y pues yo aún no tenía un súper trabajo ni hijos, pero les di la gran noticia de que iba ser mi boda, ellas se emocionaron, las invite como mis damas de honor, ellas aceptaron.
Robert también había salido con sus amigos y también los invito.
Mi madre y mis amigas fuimos a escoger mi vestido de novia mientras que Robert y sus familiares fueron a ver si traje, un vestido de princesa con holanes en la parte baja, era el vestido perfecto, el de mis sueños desde que era niña, "lo pude encontrar", mi madre lloro al verme diciéndome:-"que seas feliz"-.
Edwin se enteró de la "gran noticia" y esto le molestó mucho y tramo un plan para arruinar su boda de ella, Edwin era el compañero de ella y en secreto la amaba, un día el le confesó lo que sentía pero ella lo rechazo ya que estaba con Robert, Edwin se enojo y estuvo muchos años buscando la oportunidad para que ella sufra lo que el sufrió sufrió.
Mi madre mientras cocinaba un rico pan de nata bailaba y cantaba siempre tuvo la costumbre de hacerlo, Robert intentaba hacer lo mismo pero solo parecía un chapulín en comal, no tenía gracia para bailar y más lo hacía por que eso a mi me hacía feliz.
Mientras adornamos unos días antes el salón donde estaríamos en nuestra boda platicábamos sobre nuestra luna de miel ¿A dónde iríamos?, El decía que a Francia, pero yo a Corea y decidimos que podíamos ir a los dos lugares, estábamos tan emocionados.
Justo un día de la boda antes Edwin apareció me amenazó con una navaja, Robert me salvó sacrificando su vida, no podía creer lo que pasaba, Robert cayó al suelo, desangraba mucho, solo escuchaba su voz que decía “Corre”, yo estaba en shock, no podía moverme, las lágrimas caían sobre mi rostro, Edwin por otro lado carcajeaba ante la situación subió a su auto y se fue, corrí rápido hacia Robert , lo tome sobre mis brazos mientras le decía que todo estaría bien mientras intentaba comunicarme con una ambulancia.
Robert me miro a los ojos, menciono unas palabras, con sus últimas fuerzas me dio un beso y con una bella sonrisa en su rostro cerro los ojos. No podía dejar de llorar mi vida la veía arruinada.
Me encantaría que sus últimas palabras me las volviera a decir: –Te cuidare desde donde este, mi Amada–
Aimé Alejandra Vázquez Sandoval
EL SILENCIO, MI AMIGO
Llego una vez, al peludiar mi queja
Bajo el amparo de la tarde amiga,
Y poso su piedad en mi fatiga,
Y desde aquel entonces no me deja.
Con blanda mano, de mi labio aleja
El decidir afán y lo mitiga,
Y a la promesa de callar obliga
La fácil voz de la canción añeja
Vamos por el huir de los senderos,
Y nuestro mundo paso de viajeros
Nos despierta a los pájaros. . . Pasamos
Solo por la región desconocida;
Y en la vasta quietud, no más la vida
Sale a escuchar el verso que callamos
Muy buen cuento, me gustó, tienes mucha creatividad.
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